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Inicio / Actualidad / Notas de prensa / Consumo de cocaína y riesgo de infarto de miocardio

Notas de prensa

01/02/2011 | Actualidad / Noticias cardiología

 

Tras evaluar a los pacientes atendidos en la Unidad de Dolor Torácico durante un año (3.363 personas), el Hospital Clínic de Barcelona detectó que los individuos menores de 55 años que habían ingerido cocaína presentaban un riesgo cuatro veces mayor del habitual de padecer un infarto de miocardio.

Otros grandes estudios afirman incluso que este riesgo se multiplica por siete en pacientes que no superan los 45 años, por lo que el riesgo parece que aumenta y resulta más prevalente cuanto más joven es el paciente. Concretamente, el 16% de los pacientes que acudieron al Hospital Clínic de Barcelona con dolor torácico tras haber consumido cocaína, sufrieron un infarto de miocardio. La mayoría de los casos se dieron en varones (en una proporción cuatro veces superior en comparación con los casos de mujeres) y fumadores, con una edad media de 35 años.

 El riesgo de padecer un episodio de esta índole se multiplica por 24 durante la primera hora tras el consumo de esta droga. Y es que son múltiples los efectos secundarios que la cocaína desencadena y que resultan altamente perniciosos para la salud cardiovascular. Esta droga aumenta el consumo de oxígeno al inducir taquicardia, elevación de la presión arterial y la contractilidad miocárdica (capacidad del corazón de contraerse), y disminuye su aporte.

Según el Dr. Xavier Bosch, miembro de la SEC, director de la Unidad Coronaria del Hospital Clínic de Barcelona y uno de los autores del estudio, "el hecho de que la cocaína se inhale por vía nasal, hace que se absorba y pase a la sangre de forma inmediata y provoque un aumento brusco de la adrenalina, la coagulabilidad de la sangre y vasoconstricción coronaria (estrechamiento de las arterias del corazón), lo que acaba favoreciendo la aparición del infarto, de forma bastante inmediata".

Subestimación del problema y falta de reconocimiento por parte del paciente

El consumo de cocaína supone el 5% de las consultas a urgencias por dolor torácico entre los pacientes menores de 55 años. Aunque esta molestia en el pecho sea el principal síntoma, también son habituales las palpitaciones, las nauseas, la disnea o el nerviosismo intenso.

Resulta imprescindible que los médicos detecten estos síntomas para que los pacientes puedan ser tratados a tiempo, ya que muchos de ellos no reconocen haber consumido cocaína cuando se presentan en el servicio de urgencias. En este sentido, cabe destacar que, concretamente, el 19% de los pacientes que acudieron a la unidad de dolor torácico del Hospital Clínic de Barcelona, por miedo a que apareciera en su historial clínico, no confesaron haber tomado cocaína, a pesar de detectarse sus metabolitos en la orina.

Otro factor que no contribuye a un diagnóstico adecuado es que el interrogatorio sobre el consumo de estupefacientes suele ser muy variable en los servicios de urgencias y, en cualquier caso, es muy inferior al de los factores clásicos de riesgo coronario. 

Este hecho resulta bastante contradictorio teniendo en cuenta el creciente aumento del consumo de cocaína en nuestro país durante estos últimos años, lo que ha convertido a España en uno de los países más consumidores, junto a Estados Unidos y Reino Unido. 

Según el Informe Mundial sobre las Drogas del año 2009, publicado por la ONU, un 1,4% de la población de Europa occidental entre 15 y 64 años y un 3% de la española son consumidores de cocaína. Estos datos se acentúan en determinados grupos de edad, como los estudiantes de secundaria, entre los que el consumo de esta droga en España se ha multiplicado por cuatro en los últimos 10 años. 

Este alarmante incremento en el consumo de cocaína comporta un aumento paralelo de las consultas médicas, que deberían de disponer de mucha más información para el correcto manejo y pronóstico de estos pacientes. 

Según el Dr. Bosch, "a los médicos nos han enseñado a preguntar al paciente por los factores de riesgo coronarios clásicos y, a menudo, olvidamos preguntar por otros factores emergentes cuyo interrogatorio no está protocolizado. La cocaína es un factor de riesgo cardiovascular más peligroso que todos los factores de riesgo convencionales, pues actúa en muy poco tiempo y con gran intensidad, incluso en pacientes sin enfermedad coronaria".

En este sentido, el Dr. Bosch también ha destacado que, tal y como se demuestra en éste y en otros estudios, "el peligro de la cocaína no ha llegado suficientemente a la conciencia de los españoles y de los médicos", y añade que "en todos los pacientes de menos de 55 años que acudan con dolor torácico al hospital se les debería preguntar si han consumido cocaína y, en caso de sospecha, realizar un análisis de orina. Ello permitiría diagnosticar más rápidamente a estos pacientes, indicar un mejor tratamiento y, sobre todo, aconsejar el abandono de la droga y tomar medidas de prevención".

 

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