Cuando las instituciones y las entidades públicas y privadas comparten un impulso vital, la máxima garantía de éxito es establecer alianzas o convenios de colaboración que, en el caso de la Sociedad Española de Cardiología, ya se materializaron en su nacimiento con el grupo de Miembros Protectores, que brindaron el apoyo y reconocimiento necesarios para emprender nuestros primeros pasos.














