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Inicio / Actualidad / Notas de prensa / Hipertrofia cardiaca y deporte de élite

Notas de prensa

22/07/2010 | Actualidad / Noticias cardiología

 

Descubren la vinculación del polimorfismo I/D del gen de la ECA con la hipertrofia cardiaca relacionada con el deporte de élite

  • Un estudio realizado por miembros del Centro de Medicina del Deporte del Consejo Superior de Deportes (CSD), del servicio de cardiología del Hospital Universitario de Canarias y del laboratorio de genética del Instituto Universitario de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de Canarias analiza la intervención del polimorfismo I/D del gen de la enzima convertidora de la angiotensina (ECA) en la formación de la hipertrofia cardiaca fisiológica del deportista de élite
  • Según el estudio, los deportes en los que más predomina la hipertrofia son los deportes de alta demanda cardiovascular como el piragüismo, el triatlón, el boxeo, el ciclismo de carretera y el remo. En estas disciplinas, en España, los casos de hipertrofia en hombres rondaría el 38%, mientras que en mujeres estaría en torno al 28% de los casos
  • El hecho de que no todos los deportistas con un tipo de entrenamiento similar adquirieran el mismo grado de hipertrofia siempre ha hecho sospechar la posible vinculación de factores genéticos en el tamaño del corazón.
  • El estudio se ha realizado a un total de 299 deportistas de élite de 32 disciplinas distintas que durante la temporada 2007-2008 acudieron al Centro de Medicina del Deporte del Consejo Superior de Deportes para un reconocimiento médico-deportivo.
  • El genotipo más frecuente hallado en la muestra fue el heterocigoto DI, presente en aproximadamente el 56% de los casos, mientras que el polimorfismo inserción/deleción de la enzima de conversión de angiotensina (ECA) no parece influir en la adaptación cardiovascular al entrenamiento. El estudio también muestra que la hipertrofia es mayor cuanto más alto es el consumo de oxígeno realizado durante el ejercicio.
  • La hipertrofia fisiológica del deportista es un hecho conocido. El ejercicio físico activa un sistema hormonal que ayuda a regular la presión sanguínea y el volumen extracelular corporal de forma que su sobrestimulación durante largos períodos se ha relacionado con el desarrollo de la hipertrofia ventricular izquierda.

Un estudio publicado en la última edición de Revista Española de Cardiología (REC), cuya intención es determinar la relación existente entre el polimorfismo inserción/deleción del gen de la enzima de conversión de angiotensina (ECA) y la adaptación al entrenamiento en deportistas españoles de alto nivel, revela su intervención en la formación de la hipertrofia cardiaca en deportistas de élite. Destaca como genotipo más frecuente el heterocigoto DI, presente en aproximadamente el 56% de los casos; los homocigotos DD, alrededor de en el 32% de los casos, y el genotipo II, presente en el 11% de los deportistas analizados.

Según la Dra. Araceli Boraita, cardiólogo del Centro de Medicina del Deporte del CSD y una de las principales autoras del estudio, “el estudio revela que aquellos que disponen del genotipo DI y, por tanto, del alelo D son los que tienen una mayor y mejor capacidad para adaptarse al deporte”. “Según nuestros datos podríamos decir”, continua, “que poseer el alelo D parece predisponer para la práctica deportiva”.

Otros aspectos destacados y también muy reveladores del estudio son que la hipertrofia que se da en estos deportistas es mayor cuanto más alto es el consumo de oxígeno experimentado en la práctica deportiva, siendo estos deportistas los que poseen una mejor adaptación cardiovascular, aunque el grado de presencia de unos genotipos u otros pueden variar en función del deporte que practiquen.

En este sentido, cabe destacar que, en España, los deportes en los que más predomina la hipertrofia son el piragüismo, el triatlón, el boxeo, el ciclismo de carretera y el remo. En estas disciplinas, los casos de hipertrofia en hombres rondarían el 38%, mientras que en mujeres estaría en torno al 28% de los casos. Esto se debe, explica la Dra. Boraita, a que la mujer “tiene un 15% menos de masa muscular, por lo que el desarrollo de hipertrofia es menos habitual”. Por otro lado, afirma, “deportes como el fútbol o el baloncesto se situarían en un grado medio, también condicionada la hipertrofia al puesto del jugador”.

El estudio, elaborado por miembros del Centro de Medicina del Deporte del CSD, del servicio de cardiología del Hospital Universitario de Canarias y del laboratorio de genética del Instituto Universitario de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de Canarias, se ha realizado a un total de 299 deportistas de élite (193 varones y 106 mujeres, ambos con una media de edad que rondaba los 24 años), de 32 disciplinas distintas, que durante la temporada 2007-2008 acudieron al Centro de Medicina del Deporte del Consejo Superior de Deportes para un reconocimiento médico-deportivo.

La hipertrofia fisiológica del deportista es un hecho conocido y se produce cuando el deportista se somete a un ejercicio aeróbico de alta intensidad y mantenido en el tiempo. El ejercicio físico activa el sistema renina-angiotensina-aldosterona (SRAA), un sistema hormonal que ayuda a regular la presión sanguínea y el volumen extracelular corporal, de forma que su sobrestimulación durante largos períodos se ha relacionado con el desarrollo de la hipertrofia ventricular izquierda.

El hecho de que no todos los deportistas con un grado de entrenamiento similar adquirieran el mismo grado de hipertrofia siempre ha hecho sospechar la posible vinculación de factores genéticos en el tamaño del corazón.

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