La parada cardiaca extrahospitalaria supone un importantísimo problema de salud pública (unos 325.000 casos anuales en Estados Unidos). Desgraciadamente, clásicamente se han descrito tasas de supervivencia muy bajas (menos del 10%), algo que se está poniendo en duda en los últimos años, con importantísimas mejoras en la atención a dichos pacientes.
















